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Orgulloso Veterano de la Segunda Guerra Mundial es Naturalizado a sus 96 Años de Edad

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Luego de haber vivido en los Estados Unidos durante más de 90 años, Félix García se convirtió oficialmente en ciudadano estadounidense el pasado mes, a la edad de 96 años.   Nacido en Mazatlán, México en 1917, sus padres lo trajeron a Estados Unidos cuando tenía tan solo 3 años.

Siempre se sintió estadounidense y durante la Segunda Guerra Mundial sirvió en un B-24 Liberator como artillero condecorado. Sirvió también en misiones de bombardeo sobre Italia, Francia y los Balcanes en algunas de las funciones de combate más peligrosas y aterrorizantes que podríamos imaginar.  Como artillero, estaba encerrado en una torreta de cristal que sobresalía del fondo de un gran avión pesado que volaba en formación a miles de metros sobre el territorio enemigo.

Félix García (en el círculo) en la Escuela de Artilleros – Segunda Guerra Mundial


Félix García (en el círculo) en la Escuela de Artilleros – Segunda Guerra Mundial

"Tuvimos que pelear con aviones alemanes porque nos estaban atacando". "También fuimos alcanzados por artillería antiaérea…perdí tantos amigos". "Nuestro avión tenía ametralladoras en la parte superior, inferior, frontal y lateral…en ese momento estás bien asustado por ti y tus amigos que están allí arriba." En una de las misiones, un compañero artillero en una de las torretas de cristal fue alcanzado y muerto instantáneamente por el fuego enemigo.  Aún en medio del aire, el joven García tuvo que reemplazar a su camarada caído, a pesar de la sangre y el miedo a su alrededor.  En otra misión, su avión sufrió tantos daños que tuvo que hacer un aterrizaje forzoso.   Luego de la guerra, a García se le hacía difícil volver a abordar otra aeronave.

Félix García en su uniforme militar.

Félix García en su uniforme militar.

Cuando se le pregunta cómo se siente de ser un ciudadano estadounidense, García contesta: "Para mí, siempre me sentí como un estadounidense, y pertenezco aquí y siempre estuve listo para hacer cualquier cosa por los Estados Unidos.  Si tuviera que hacerlo nuevamente - a mis 96 años - lo haría, inmediatamente".

Luego de la guerra, García regresó a casa y trabajó como conductor de camiones y en una fundición. Su hija Irene recuerda que una vez se rompió algunas costillas en un accidente.  Sin poder costear los gastos médicos, él solo se vendó el área de las costillas, soportó el dolor, y siguió asistiendo al trabajo para poder mantener a su esposa y sus hijos.

Como jubilado de más de 90 años de edad, y luego de toda una vida de trabajo y servicio, su familia se dio cuenta de que nunca había recibido su ciudadanía durante la guerra.  Ellos pudieron reconstruir sus registros de servicio militar durante la guerra y tramitar su solicitud de ciudadanía con la ayuda de los oficiales de USCIS y otros oficiales gubernamentales, a pesar de que algunos registros se habían perdido debido a un fuego.  Durante su ceremonia de naturalización, recibió un reconocimiento especial como veterano, y finalmente, se convirtió en ciudadano del país que tanto ama.

Félix García, orgulloso ciudadano estadounidense, con la copia del Juramento de Naturalización y la bandera de los Estados Unidos en mano.

Félix García, orgulloso ciudadano estadounidense, con la copia del Juramento de Naturalización y la bandera de los Estados Unidos en mano.

Cuando habla de su familia, el señor García sonríe orgullosamente:  "Mis nietos son preciosos, y mis biznietos también".

Félix recuerda con adoración a su esposa, Josephine, quien murió el año pasado y no tuvo la oportunidad de verlo convertirse en ciudadano estadounidense.  "Ella era bella, inteligente y siempre me apoyó".

Después de la Guerra, Félix García junto a su esposa, Josephine, y su Chevy negro.

Después de la Guerra, Félix García junto a su esposa, Josephine, y su Chevy negro.

Él llama a la bandera estadounidense su propia bandera.  Cerca de su hogar, hay una bandera estadounidense y bajo ella, en la misma asta, la bandera del estado de California.  "Yo las llamo mis banderas. Voy allí todas las mañanas, me siento bajo esas banderas, junto mis manos y le hablo a mi esposa.  Le digo hola, que aún la amo y que ella es una bella mujer".